Consumo de sustancias en verano
«En septiembre paro.»
Puede que te lo hayas dicho alguna vez.
Porque ahora estás de vacaciones. Porque hay más planes. Porque sales más. Porque hace buen tiempo. Porque has quedado con gente a la que llevabas meses sin ver.
Y puede que realmente pienses que cuando vuelva la rutina todo volverá a ser como antes.
Pero hay una pregunta que quizá sea más importante que contar cuántos días has bebido o consumido:
Una pregunta para empezar¿Sigues eligiendo tú cuándo empiezas y cuándo paras, o el consumo está empezando a decidir parte de tu verano?
No hace falta considerarse una persona con una adicción para hacerse esta pregunta.
A veces el problema empieza mucho antes de que uno esté preparado para llamarlo «problema».
Cuestionar sin culpa
«Estoy de vacaciones, es normal que salga más»
Y puede serlo.
Salir más durante unas vacaciones o beber en una celebración no permite diagnosticar una adicción. La cuestión está en qué empieza a ocurrir alrededor del consumo.
Quizá una comida casi siempre termina alargándose. Una tarde de piscina acaba en copas. El festival implica consumir. El fin de semana empieza el jueves. Y un día tranquilo parece menos apetecible si no hay alcohol u otras sustancias de por medio.
Sin darte cuenta, muchos planes empiezan a compartir algo.
Hazte una pregunta sencilla
Si mañana hicieras exactamente el mismo plan, pero supieras que no vas a consumir, ¿te apetecería igual?
No hay una respuesta correcta. Pero tu reacción a la pregunta puede decirte bastante.
La excepción y la rutina
Cuando «solo hoy» empieza a repetirse demasiado
Una de las razones por las que puede resultar difícil detectar un consumo problemático en verano es que siempre existe una explicación.
Hoy porque estamos celebrando algo. Mañana porque vienen unos amigos. El sábado porque hay festival. El domingo porque seguimos de vacaciones.
Cada ocasión, vista de forma aislada, parece excepcional. El problema aparece cuando la excepción se convierte en la rutina.
El verano puede modificar horarios, aumentar las ocasiones sociales y reducir algunas de las estructuras que durante el resto del año ayudan a mantener ciertos hábitos. Centro Árbor ya aborda cómo la ruptura de rutinas puede convertirse en un factor relevante para algunas personas durante esta época.
Compararse con uno mismo
«Pero todo el mundo a mi alrededor hace lo mismo»
Quizá sí. Y precisamente eso puede dificultar verlo.
Cuando el consumo está muy presente dentro de un grupo resulta fácil utilizar a los demás como referencia:
«No bebo más que ellos.» «Todos salimos igual.» «Si ellos están bien, yo también.»
Pero el consumo de otra persona no dice demasiado sobre tu relación con el tuyo.
Puede ser más útil preguntarte:
- ¿Estoy consumiendo más de lo que había pensado?
- ¿Me cuesta parar una vez que empiezo?
- ¿Estoy teniendo discusiones por este tema?
- ¿Necesito demasiado tiempo para recuperarme después?
- ¿He hecho cosas de las que después me arrepiento?
- ¿Estoy empezando a ocultar o minimizar cuánto consumo?
La comparación que importaLa comparación importante no es con tus amigos. Es contigo mismo hace unos meses.
Cuando el consumo cambia de función
Cuando ya no consumes solamente para divertirte
Hay otro cambio que merece atención.
Al principio, consumir puede estar relacionado únicamente con salir o celebrar algo. Pero a veces empieza a aparecer también en otros momentos.
Has tenido un mal día y quieres desconectar. Estás nervioso. Te sientes solo. Has discutido con alguien. No quieres pensar.
Entonces el consumo empieza a cumplir una función diferente: aliviar lo que estás sintiendo.
Y ese alivio puede ser real durante un tiempo. Precisamente por eso se repite.
El problema es que lo que provocó el malestar normalmente sigue ahí después. Y puede añadirse cansancio, ansiedad, culpa, problemas económicos o conflictos con otras personas.
Así puede ir apareciendo un círculo:
malestar → consumo → alivio temporal → consecuencias → más malestar
No es una cuestión de debilidad. Es un patrón que puede ir consolidándose.
Pérdida de control
«Yo puedo dejarlo cuando quiera»
Esta es una frase muy frecuente. Quizá sea verdad.
Pero una pregunta puede resultar más útil: ¿qué ha pasado las últimas veces que has decidido reducirlo?
Tal vez te propusiste beber menos y acabaste tomando más de lo previsto. Dijiste que volverías pronto y terminaste alargando la noche. Decidiste descansar ese fin de semana y volviste a salir. O llevas varias semanas pensando que cuando termine el verano cambiarás.
No necesitas demostrarte nada. Simplemente observa si existe una distancia cada vez mayor entre lo que decides antes de consumir y lo que realmente ocurre después.
Esa pérdida de control merece atención.
Párate 30 segundosPregúntate: ¿qué ha cambiado en mi consumo desde que empezó el verano? La frecuencia. La cantidad. Los motivos por los que consumo. Las consecuencias. La capacidad para parar. No es un test diagnóstico. Es una invitación a observar tu situación.
¿Te has reconocido en varias de estas situaciones?
No necesitas tener claro si existe una adicción para consultar tus dudas.
Centro Árbor · Conocer el Método Árbor
Qué ocurre en el cerebro
Tu cerebro también aprende del verano
Una adicción no puede explicarse únicamente como falta de voluntad.
Las sustancias pueden afectar a circuitos cerebrales relacionados con recompensa, motivación, estrés y control de la conducta. NIDA explica que el consumo repetido puede producir cambios en áreas cerebrales implicadas precisamente en estos procesos.
Uno de los sistemas implicados es el sistema de recompensa. En él participa la dopamina, un neurotransmisor relacionado, entre otras funciones, con la motivación y el aprendizaje.
Nuestro cerebro aprende asociaciones. Puede aprender:
- fiesta → consumo
- viernes → consumo
- ansiedad → consumo
- vacaciones → consumo
Después, un lugar, una persona o una situación pueden activar automáticamente el deseo de consumir.
Esto ayuda a explicar por qué alguien puede saber perfectamente que el consumo le está causando problemas y, aun así, encontrar enormes dificultades para cambiarlo.
Y también explica algo importante: si el cerebro puede aprender determinados patrones, con tratamiento también puede aprender otros.
El factor físico
Verano, calor y consumo: una combinación que también afecta al cuerpo
En verano existe además un factor físico: las altas temperaturas.
El calor aumenta la pérdida de líquidos mediante el sudor. El NIAAA advierte de que el alcohol puede aumentar la pérdida de líquidos y que combinarlo con altas temperaturas puede favorecer la deshidratación y otros problemas relacionados con el calor.
En determinados planes pueden acumularse varios factores:
- calor;
- poco descanso;
- muchas horas de actividad;
- sueño insuficiente;
- alcohol;
- otras sustancias.
No es necesario entrar en cálculos ni buscar una supuesta cantidad «segura».
Cuándo buscar atención urgenteSi aparecen mareo intenso, confusión, pérdida de conciencia, convulsiones, problemas respiratorios u otros síntomas graves, hay que buscar atención sanitaria urgente.
Mezclas y riesgos
Mezclar sustancias no hace que se compensen
«Una me activa y la otra me baja.» Puede parecer lógico. Fisiológicamente no funciona así.
Combinar alcohol, otras sustancias o determinados medicamentos puede producir interacciones impredecibles y aumentar los riesgos.
Por eso, no deben utilizarse unas sustancias para intentar compensar los efectos de otras ni mezclarse medicamentos y sustancias sin valoración médica.
La OMS recuerda además que el alcohol contiene etanol, una sustancia psicoactiva con capacidad para generar dependencia y asociada a múltiples riesgos para la salud.
Señales de alerta
Señales que no conviene seguir justificando
No necesitas reconocerlas todas. Una señal aislada tampoco significa que exista una adicción.
Pero párate unos segundos si varias te resultan demasiado familiares:
- Consumes más días que hace unos meses.
- Cuando empiezas, te cuesta parar.
- Casi todos tus planes incluyen consumo.
- Necesitas consumir para disfrutar de algunas situaciones.
- Has intentado reducirlo y no ha salido como esperabas.
- Utilizas sustancias para desconectar o gestionar emociones.
- Has tenido discusiones relacionadas con el consumo.
- Ocultas o minimizas cuánto consumes.
- Estás dejando de lado actividades que antes te hacían bien.
- El día siguiente gira cada vez más alrededor de recuperarte.
- Alguien cercano te ha dicho que está preocupado.
- Piensas frecuentemente que «después del verano» cambiarás.
Y una señal más
Estás leyendo un artículo como este y una parte de ti se pregunta si quizá esto ya te está afectando más de lo que quieres reconocer.
Eso no demuestra que tengas una adicción. Pero sí puede ser una razón suficiente para hablar con alguien.
La frecuencia no lo es todo
«Pero yo no consumo todos los días»
No hace falta. La frecuencia es solo una parte de la valoración.
También importa la pérdida de control, las consecuencias, el deseo de consumir, los intentos fallidos de reducirlo y el impacto que está teniendo en tu vida.
Una persona puede pasar días sin consumir y, cuando lo hace, perder repetidamente el control.
Por eso la pregunta no debería ser solamente: «¿Cuántos días consumo?» Sino también: «¿Qué pasa conmigo cuando consumo?»
Prevención de recaídas
Si estabas en recuperación antes del verano
Quizá tu situación sea diferente.
Llevabas meses recuperando estabilidad. Habías vuelto a dormir bien. Tenías horarios. Seguías tu tratamiento. Y llegaron las vacaciones.
Viajes, fiestas, antiguos amigos y menos rutina. Entonces puede aparecer una idea aparentemente pequeña: «Por una vez no pasa nada.»
Que aparezca ese pensamiento no significa que hayas fracasado. Lo importante es qué haces con él.
Hablarlo con tu equipo terapéutico, recuperar rutinas protectoras y detectar los desencadenantes antes de volver a consumir puede ser especialmente importante.
Puedes ampliar este tema en el artículo de Centro Árbor sobre cómo volver a la rutina tras el verano y prevenir recaídas.
Cuando te preocupa otra persona
Si estás aquí porque te preocupa alguien
Puede que tú no consumas. Puede que estés leyendo porque llevas semanas observando a una persona que quieres.
Sale más. Bebe más. Está diferente. Se irrita cuando sacas el tema. Y empiezas a preguntarte si estás exagerando.
Hablar de ello no siempre es sencillo. Suele resultar más útil describir lo que estás viendo que colocar una etiqueta.
En lugar de: «Tienes una adicción.» Puede ser más fácil empezar con: «Últimamente veo que estás consumiendo mucho más y me preocupa cómo te está afectando.»
La familia también puede necesitar ayuda para saber cómo acompañar sin asumir toda la responsabilidad.
Pedir ayuda a tiempo
No necesitas tocar fondo
Esta idea merece quedarse contigo.
No necesitas perderlo todo para pedir ayuda. No necesitas haber perdido una relación. Ni un trabajo. Ni esperar a que ocurra algo grave.
Puedes pedir ayuda porque has empezado a perder el control. Porque estás cansado. Porque tu pareja está preocupada. Porque ya no disfrutas igual. Porque llevas meses diciéndote que vas a cambiar. O simplemente porque tu relación con el consumo ya no te gusta.
La recuperación es posible y el tratamiento debe adaptarse a cada persona. En Centro Árbor el abordaje se realiza mediante un equipo multidisciplinar que incluye diferentes perfiles sanitarios y terapéuticos. Puedes conocer el Método Árbor, consultar el equipo de especialistas o contactar con Centro Árbor para solicitar orientación.
Quizá no necesites decidir hoy si tienes una adicción. Quizá el primer paso sea reconocer que algo ha cambiado.
Importante si existe dependencia físicaSi existe un consumo elevado y mantenido y puede haberse desarrollado dependencia física, no siempre es seguro interrumpir determinadas sustancias bruscamente sin valoración sanitaria. Un profesional puede valorar cuál es la forma adecuada de hacerlo. Ante pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, confusión grave o cualquier situación de riesgo inmediato, contacta con el 112.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre consumo de sustancias en verano
¿Cómo sé si estoy consumiendo demasiado en verano?
No existe una única señal. Observa si consumes más de lo previsto, pierdes el control una vez empiezas, necesitas consumir para disfrutar o desconectar, o están apareciendo consecuencias en tu salud, relaciones o vida cotidiana.
¿Consumir solo los fines de semana puede ser una adicción?
Puede existir un problema aunque no haya consumo diario. La valoración también tiene en cuenta la pérdida de control, las consecuencias, el deseo de consumir y la dificultad para reducirlo.
¿Por qué en vacaciones me cuesta más controlar el consumo?
Los cambios de rutina, más situaciones sociales, menos horarios y la exposición repetida a contextos asociados al consumo pueden facilitar que aumente en determinadas personas.
¿Por qué pienso tanto en consumir aunque haya decidido no hacerlo?
El consumo repetido puede fortalecer asociaciones entre determinadas emociones, situaciones y la expectativa de recompensa. Los circuitos de recompensa y motivación participan en este aprendizaje.
¿El alcohol afecta de manera diferente cuando hace mucho calor?
Las altas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos y el alcohol puede contribuir a la deshidratación. Por ello conviene extremar la precaución durante periodos de calor.
¿Cuándo debería pedir ayuda?
No hace falta esperar a una consecuencia grave. Si estás perdiendo control, el consumo ocupa demasiado espacio en tu vida, has intentado reducirlo sin conseguirlo o simplemente te preocupa tu relación con él, una valoración profesional puede ayudarte.
No necesitas esperar a septiembre
Si algo de lo que has leído te resulta familiar, una valoración profesional puede ayudarte a entender qué está ocurriendo.
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Fuentes y aviso sanitario
Enlaces internos de interés
Enlaces externos de interés
- National Institute on Drug Abuse (NIDA). Drugs, Brains, and Behavior: The Science of Addiction. Ver fuente
- National Institute on Drug Abuse (NIDA). Understanding Drug Use and Addiction. Ver fuente
- National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA). Risky Drinking Can Put a Chill on Your Summer Fun. Ver fuente
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Alcohol – Fact sheet. Ver fuente
Aviso sanitarioEste contenido tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica, psicológica o psiquiátrica individual. Ante una emergencia o una situación de riesgo inmediato, contacta con el 112.
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