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Cómo distinguimos una afición de una adicción. ¿Cuándo se nos puede considerar como adictos?

En nuestra vida diaria es frecuente que consideremos que ciertas aficiones, o gustos, son para nosotros adictivas, y mencionarlo de esta manera está a solo un paso de que nos consideremos adictos.

Podemos ser, en ese sentido adictos al café, a hacer deporte, a ver una serie de televisión… Pero, ¿es en realidad todo esto una adicción como puede serlo la adicción a algunas drogas? En realidad no lo es, pues tan solo hemos hecho un uso poco correcto de las palabras aplicándolas con poco acierto.

Daño indeseable en las adicciones

Las adicciones, y esto es importante tenerlo siempre presente, conducen a quienes las padecen al consumo de unas sustancias que pueden causarles un enorme daño físico, emocional, laboral, económico… y sin embargo, a esas personas adictas les resulta prácticamente imposible, por lo menos si n ayuda externa, superar esa adicción.

¿Podemos, acaso, decir esto mismo de tomarnos uno o dos cafés durante la mañana, o ver una serie de televisión al llegar a casa?
Es evidente que no, que incluso considerando que el café pueda no sentarnos del todo bien, y que la serie de televisión sea una pérdida de tiempo, no podrán en riesgo nuestra vida, ni nuestro trabajo, ni nuestras relaciones personales. Por lo tanto, si utilizamos la palabra adicción para referirnos a lo que padece un alcohólico o un heroinómano, deberíamos de emplear términos más suaves cuando nos refiramos a nuestra afición por el café o las series de televisión.

Dificultad para superar una adicción

Al mismo tiempo deberíamos de considerar que dejar esas aficiones, por mucho que nos gusten y por pocos motivos que encontremos para abandonarlas, nos resultará relativamente fácil. La serie de televisión podemos sustituirla por la lectura de algún libro o algún juego con la familia, el café podemos cambiarlo inicialmente por un descafeinado para pasar a continuación a alguna infusión que nos permita mantener el hábito de beber algo durante la mañana pero sin que tenga que ser, obligatoriamente, café.

Sin embargo, un adicto a la heroína o a las benzodiacepinas, no podrá plantearse un cambio como el anterior creyendo que le resultará igual de fácil. Incluso cuando se tienen las mejores intenciones para abandonar determinadas drogas, aparece en síndrome de abstinencia que actúa como un muro que resulta casi imposible de superar cuando solo se depende de las propias fuerzas y el conocimiento que se tenga de ese proceso. Superar una adicción no es nada fácil cuando se intenta en solitario.

Dependencia y abstinencia

No podemos creer, por lo tanto, que tomar decisiones para conseguir acabar con las adicciones lo logrará sin más intervención que nuestra voluntad. Esto no es así porque se ha creado una dependencia que ha convertido, para la persona adicta, en prácticamente indispensables las drogas que consume a diario.

En nuestro cuerpo, por el consumo habitual de esas sustancias, se han producido cambios que nos obligan a continuar con el consumo si no queremos entrar en un constante malestar. Es lo que le sucede, por ejemplo, a las personas alcohólicas.

Dejar la bebida les sitúa en un estado de intranquilidad y malestar, que puede llegar a conducir a un delirium tremens en los casos más graves, que evidentemente todos van a evitar de la peor manera posible, volviendo a consumir.

Si pudiéramos denominar como abstinencia lo que se siente tras dejar de ver una serie de televisión, nos daríamos cuenta de que su intensidad decae rápidamente y es fácilmente superable introduciendo cualquier actividad que ocupe nuestro interés.

Entonces, ¿podemos padecer adicciones que no tenga un origen químico?

Hemos mencionado las series de televisión como una no-adicción, sin embargo, en cada caso habría que precisar si realmente esa, inicialmente, afición ha pasado a formar parte de un comportamiento que no podemos controlar y está causándonos un daño indeseable. Tal vez esto lo podamos ver más claramente con las compras compulsivas, que pueden arruinar a quien se ve obligado a ellas, o a los videojuegos que pueden conducir a los jóvenes al fracaso escolar, la pérdida de amistades y a problemas de salud.

Aunque no exista una alteración neuroquímica, ni aparezca un periodo de abstinencia como el que puede padecer un alcohólico, en los casos más extremos se deberían de tratar como adicciones todos estos comportamientos que terminan siendo destructivos.

En definitiva, muchas de las que consideramos como adicciones son simples aficiones que, incluso vividas con gran pasión, no causan ningún daño, o pueden ser manejadas para que nos aporten un claro beneficio, como sucede con quienes han convertido su afición en trabajo. Sin embargo, las adicciones, sin que nos importe si existe una sustancia química que las ocasione o se trata de comportamientos, ni las podemos controlar, ni nos van a hacer bien, al contrario, van a causar un daño que será inevitable, y nos situarán ante periodos de abstinencia si creemos que nos vamos a librar de ellas solo por un ejercicio de voluntad.

En Centro Árbor podemos ayudarte a superar las adicciones. Las aficiones seguro que todos vamos a saber controlarlas y gestionarlas aunque terminemos cayendo en la tentación de tomarnos otro helado, o de nuevo compremos chocolate.

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