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Estableciendo límites en las nuevas tecnologías, o sobre cómo abordar la adicción a los videojuegos

En buena medida las conocidas como nuevas tecnologías, y en concreto la rama que tiene que ver con los juegos, no son tan nuevas como cabría suponer por su nombre, sobre todo para los más jóvenes que han pasado buena parte de su vida manejando ordenadores, o consolas de juegos.

Sin embargo, a pesar de que en la primera década de este siglo ya empezaron a aparecer juegos para este entretenimiento tecnológico, en los hogares no se ha sabido abordar cómo se tenían que integrar. Por esta razón, desbordados por lo absorbentes que pueden llegar a ser, los padres han terminado dando respuestas tardías y radicales.  Lo lógico habría sido establecer límites en su uso, sin tener que rechazar un producto de ocio que utilizado en su justa medida puede ser tan aceptable como cualquier otro más tradicional.

Nos encontramos así con un uso no regulado por las familias, que termina afectando a los más vulnerables. Además, la tecnología ya está al alcance de cualquiera, pues prácticamente en todas las familias hay conexión a Internet, ordenadores, móviles, tablets… y esto quiere decir que ya no se depende de consolas específicas para poder jugar.

Sabemos también que quienes utilizan la tecnología con este fin lúdico pueden terminar jugando dinero online. La pandemia, como en tantos otros casos de adicciones, ha complicado la situación vivencial de personas que buscaban una salida, aunque equivocada, para liberarse de situaciones impuestas demasiado opresivas. De hecho en el primer año de pandemia la cantidad de personas que jugaron dinero online se duplicó, pasando en comparación del año anterior a casi el 7% de la población entre 15 y 64 años. Quienes más se sumaron a juego con dinero fueron quienes tenían entre 25 y 34 años. En cualquier edad han sido los hombres los que han estado presentes en mayor medida.

Resulta fundamental tomar conciencia de este problema, y para que esto sea posible lo primero que debemos de hacer es identificar a una persona que sea adicta a los juegos y nuevas tecnologías.

Al igual que sucede con otras adicciones, se le dedica a esta tarea más tiempo del que podemos considerar que sería normal, pues se le llegan a restar horas al sueño o a actividades que antes resultaban placenteras. Cuando el adicto empieza a tomar conciencia de su dependencia, intenta que el círculo cercano no sea consciente, recurriendo a mentiras y a la ocultación del juego para evitar conflictos. El aislamiento social no tardará en ser una realidad, así como los sentimientos de culpa.

Abordar la adicción a las nuevas tecnologías requiere atención profesional para evitar los daños que puede terminar causando, tanto por el estilo de vida sedentario, el aislamiento social, empeoramiento de la visión, etc. Todo esto se complicará si se empieza a jugar dinero, pues la ludopatía puede conducir a problemas económicos realmente serios.

Por lo tanto, si ya somos conscientes de que esta adicción empieza a estar presente, el primer paso que deberíamos de dar es poner límites, pero si no resulta posible una vuelta a la normalidad, en centros de adicciones como Centro Árbor podemos ayudarle a superar esa dependencia.

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